Temor
El miedo es un estado emocional activado por estímulos específicos externos que provocan conductas de evitación, defensa y huida.
El temor puede ser activado como repuesta innata por ciertos estímulos externos como ruidos fuertes, o el dolor o la pérdida de la base de sustentación
El influyente psicólogo J. Watson sostenía en 1924 que estos son los únicos estímulos que permiten hablar del miedo como instinto, y que la mayoría de las respuestas de temor, son adquiridas por condicionamiento
(El condicionamiento es la forma de aprendizaje asociativo que da por resultados cambios en el comportamiento del organismo como consecuencia de su exposición a ciertas relaciones temporales entre sucesos)
Los trabajos de los etólogos Korand Lorenz y Niko Tinbergen, demostraron que existe una variedad de “Estímulo Señal”, con los cuales los animales tienen un temor innato.
Por otra parte hay también abundante constancia de que el temor puede ser adquirido, por aprendizaje (RomHarré y Roger Lamb 1983 a 1986)
Aparte del repertorio de lo innato, o sea de repuestas a estímulos atemorizantes, muchos animales pueden aprender estímulos neutros, y aprender nuevas respuestas para evitar estímulos atemorizadores, esto se logra con el Condicionamiento Clásico o por Asociación.
Muchos psicólogos estiman que la adquisición de nuevas pautas de “evitación” se produce en dos etapas:
En la primera el animal aprende a temer determinados estímulos ambientales como resultado de la asociación constante con situaciones adversas
En el medio natural, por ejemplo, puede ocurrir que un perro que le suceda una situación límite, pueda adquirir, por condicionamiento, temor a ese lugar .
En la segunda etapa, aprende a impedir o eliminar el temor.
El temor tiene un aspecto emocional importante en el orden de la comunicación.
El perro por ejemplo atemorizado, incrementa la actividad de su sistema nervioso, como la aceleración del ritmo cardíaco, la defecación, la piloerección (pelos erizados) y el sudor
Esta actividad va frecuentemente acompañada de posturas y expresiones faciales propio de los caninos.
El miedo produce un efecto paralizante e incluso puede presentar una pérdida de sensibilidad,
Podemos afirmar que perros con timidez no son recomendables adiestrar, sí tratarlos por problemas de conducta, buscando atenuar sus síntomas.
Debemos cuidar, que no se produzcan situaciones “de miedo prolongado” dado que pueden afectar físicamente al perro, estas afecciones casi siempre tienen incidencia en el orden gástrico
Hay test, para determinar el grado de timidez en un cachorro, mediante el uso de juguetes (estacionarios o de movimiento) (León Whitney)
Si a un perro tímido en caso de agresión lo castigamos cada vez que lo manifieste (a fin de disminuirla), el tratamiento no tendrá éxito, sino que incluso aumentarán los ataques, ya que el dolor es un estímulo desencadenante de la agresión
El efecto traumático del castigo es muy severo y puede lograr dañarlo permanentemente.
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