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Algunos hechos experimentales sobre la psicología del perro

Jean Claude Filloux en su reconocida obra  la “Psicología de los animales “ dice sobre nuestro amigo el perro:

“El comportamiento de los perros es de observación corriente.

Tal vez sea por eso que circulan tantas leyendas sobre “la inteligencia” y los “sentimientos” de este animal.

El ingenuo sentido común emplea de buena gana el principio de analogía en este tema, y sin crítica, les atribuye nuestro propio estado de ánimo…

Fieles a nuestro plan nos preguntaremos en principio cuál es el universo sensorial y perceptivo de este animal, y luego nos abocaremos a la tarea de demostrar, apoyándonos sobre las evidencias experimentales, cual es el nivel intelectual límite.

Comportamiento innato y papel de la experiencia.

Los perros poseen un importante repertorio de conductas instintivas: comportamiento nutritivo, sexual y comportamiento particular (como los perros de caza)

Algunas de estas conductas están muy estereotipadas.

Rusell B. ha podido estudiar el carácter ritual del comportamiento instintivo, en el perro a propósito del entierro de los alimentos, como ser, cavar vigorosamente la tierra blanda con las patas delanteras, depositar el alimento en el agujero, recubrirlo empujando la tierra con el hocico, con movimientos de barrido de la cabeza en forma radial hacia el centro.

Algunos perros llegan hasta enterrar, un objeto debajo de una alfombra

Todo esto una actividad automática e inútil que demuestra a las claras la influencia del comportamiento innato.

A pesar de esto, esta influencia es en muchos casos es relativa

El perro es un animal que inhibe fácilmente las reacciones innatas, por ejemplo las reacciones naturales del temor, y es  susceptible a numerosos adiestramientos.

Sus conductas que podrían tomarse como íntegramente innatas, son más elaboradas por la experiencia de lo que pudiera pensarse.

 

La inteligencia del perro

El perro es susceptible a numerosos adiestramientos, y, puesto que poseemos una experiencia común de ellos, quizás sea inútil citar en detalle las experiencias sobre la adquisición  de hábitos de posición y discriminación en este animal.

Es cierto que no se los ha probado sistemáticamente en el laberinto, pero puede decirse que adquieren rápidamente por aprendizaje, gran número de hábitos “experimentales”.

Uno de los aparatos utilizados en experimentación  es la caja-problema (o caja de mecanismo), lo debemos a Thorndike E.L.,  quien fue el pionero de la psicología animal científica

Según la manera, que el animal que era probado, resuelve el problema, se hablará de aprendizaje y de inteligencia

Los perros luego de algunos tanteos, comúnmente hallan de golpe la solución.

Se sabe que pueden apoyarse sobre el picaporte de una puerta para abrirla

A menudo  este comportamiento es simplemente el fruto de un adiestramiento  espontáneo

Pero las pruebas experimentales demuestran que en muchos casos este comportamiento puede ser establecido como consecuencia de una comprensión de la situación.

Se han hecho  experiencias de rodeo  con ratas, gatos y perros, se trataba de rodeos de locomoción bastante complicados

En efecto, en la experiencia de Maier R, la meta a alcanzar solo era visible desde el punto de partida, el camino no lo era y además la meta desaparecía durante una parte del trayecto

Por cierto, existen rodeos simples. Por ejemplo el rodeo alrededor de un simple enrejado que no oculta la meta o alrededor de un enrejado rectangular que obliga a dar la espalda a la meta.

Cosa curiosa el gato no resuelve inmediatamente este caso. Pero los perros no se confunden ni con uno ni con otro

En cuanto  a los tipos de problemas resueltos por las ratas, parece que lo son también por los perros y más difícilmente, por los gatos

Liberemos  a un perro. familiarizado en el interior de las habitaciones- de una jaula ubicada en una habitación del primer piso de una casa desconocida

Al llamado de su amo, al que ve por la ventana, abandona la habitación desciende por la escalera y franquea la puerta

Adiestremos un perro a volver, obedeciendo  una orden a su casilla en una habitación.

Y un día en que estemos lejos de la casa a algunos centenares de metros demos la orden: es seguro que el perro será capaz de realizar el trayecto rápidamente y sin detenerse, y hasta subiendo a las escaleras

En estos dos casos, es preciso hacer intervenir la comprensión de las relaciones espaciales y la combinación de las experiencias aisladas

O sea su inteligencia  le lleva a resolver ciertos problemas que se le plantean, que por ejemplo, difícilmente dan resultado con un gato

Por supuesto es más difícil obligar un perro a servirse de un instrumento que a abrir una jaula

Y utilizar  espontáneamente una silla   a fin de alcanzar un alimento, dado que algunos perros, descubren la solución correcta a un problema después de algunos intentos

 

La memoria

En lo que concierne a la existencia de una memoria representativa en un perro,  hemos visto los resultados según se empleara el método de reacción diferida “indirecto” con el cual Wats J.B. halló una permanencia  de las “imágenes”  en los perros de 5 minutos por ejemplo y en el gato Yarbrougt logro una permanencia de imágenes de 18 segundos

 

El lenguaje

¿Comprenden los perros el valor significativo de los sonidos?

¿Se expresan por medio de un lenguaje, al menos rudimentario?

Tomemos el caso del perro

Por una parte los perros se “responden” frecuentemente unos a otros con ladridos; por otra parte saben expresar al amo “lo que quieren”  y “comprenden” sus voluntades

¿Hay allí un lenguaje verdadero o simplemente un fenómeno instintivo  o de adiestramiento?.

No olvidemos que un lenguaje verdadero, es un conjunto de signos, vocales o de otras especies, representativos de objetos o de estados interiores, convencionalmente reconocidos por varios individuos

Esto implica al menos, la capacidad por parte  de los individuos de captar los símbolos y luego de crearlos activamente.

Ahora bien, es notable que el perro sea incapaz de captar relaciones simbólicas, tanto como reacciones de colaboración con sus congéneres.

Por lo tanto sería a priori dudoso que un perro poseyera un verdadero lenguaje –es decir, algo más que reacciones instintivas o adquiridas- sin relación con una comunicación buscada por si misma.

La observación lo demuestra claramente.

Tomemos un  perro que “comprende” nuestras expresiones y órdenes, esto es el resultado de un adiestramiento, n el sentido de que ha aprendido a reaccionar convenientemente

Tomemos otro que gruñe ante un extraño ¿Es su propósito avisar a alguien? No. Sometido a una excitación exterior, reacciona gruñendo, y eso es todo.

¿ Ladra ante una puerta cerrada? Simplemente reacciona ante un obstáculo y como escribe Revesz “ El animal no ladra para que se le abra, sino porque esta encerrado”.

Igualmente, si tiende la pata y gira la cabeza sucesivamente hacia el amo y hacia una golosina, no es que “explique” que desea la golosina: se trata  de un comportamiento desprovisto de todo lenguaje, sabemos que las actitudes de pedido no son más que esbozos de un comportamiento de utilización del medio.

Queda aún por explicar el caso en que los ladridos de un perro provocan los ladridos de otros perros.

Es preciso considerar aquí., con Rabaul “ no que estos responden a una comunicación o a un  llamado de aquel, sino que una excitación emocional se transmite sucesivamente de un individuo  a otro, sin que el ladrido tenga para ninguno la menor significación”.

Dicho de otro modo, el ladrido no es el representante de algo, y sería que lo fuera para que hubiera lenguaje.

 

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